
Todo el año esperando las vacaciones, mis vacaciones con Jesús. Mañana comienzo mis días de retiro espiritual: Jesús y yo, ¡qué suerte! No quiero perderme ni una palabra de Sus Labios, nada de lo que Él tenga que decirme. También yo he preparado ¡tantas cosas que contarle! Son días de intimidad con Quien más me ama. Son días en los que no hay nada que hacer, sólo disfrutar de Jesús. Esta vez quiero aprender a vivir así todos los días del año: siempre con Él, en intimidad, hacerlo todo los dos juntos. ¿Difícil? Con un Maestro tan bueno, ¡qué no podremos aprender!
Rezaré por todos los que llevo en mi corazón, ¡hasta la vuelta!

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