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“Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: -«Todo el mundo te busca.» Él les respondió: -«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»” (Mc 1, 35-38)
¿Cómo busco yo al Señor? ¿Quién es Jesús para mí?
A veces buscamos a Jesús sólo por lo que nos da, le buscamos con codicia, con un corazón que sólo quiere tener más y más. Entonces, cuando no recibimos lo que esperamos, cuando no encontramos aquello que buscamos, nos desanimamos y ya no queremos seguir a Jesús. Cuando seguimos a Jesús buscándonos a nosotros mismos y alguien nos ofrece algo que es más de nuestro gusto, ¡qué rápidamente olvidamos a Jesús y seguimos a este nuevo dios!
¿Cómo reacciona Jesús ante aquellos que así le buscan? Él dice: “vámonos a otra parte”.
Jesús ha venido a predicar y ¿qué predica Jesús? “El que quiera ser mi discípulo tome su cruz y me siga.” Por eso, aquellos que buscan a Jesús con sincero corazón, que desean vivamente recorrer el camino del Calvario, que quieren identificarse completamente con Cristo, todo se lo pueden pedir a Jesús: “pedid y se os dará” y Él se quedará con ellos hasta el final del mundo invitándoles a permanecer siempre en Su Amor.









