lunes, 26 de julio de 2010

¿CÓMO BUSCO AL SEÑOR?

“Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: -«Todo el mundo te busca.» Él les respondió: -«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»” (Mc 1, 35-38)

¿Cómo busco yo al Señor? ¿Quién es Jesús para mí?

A veces buscamos a Jesús sólo por lo que nos da, le buscamos con codicia, con un corazón que sólo quiere tener más y más. Entonces, cuando no recibimos lo que esperamos, cuando no encontramos aquello que buscamos, nos desanimamos y ya no queremos seguir a Jesús. Cuando seguimos a Jesús buscándonos a nosotros mismos y alguien nos ofrece algo que es más de nuestro gusto, ¡qué rápidamente olvidamos a Jesús y seguimos a este nuevo dios!

¿Cómo reacciona Jesús ante aquellos que así le buscan? Él dice: “vámonos a otra parte”.

Jesús ha venido a predicar y ¿qué predica Jesús? “El que quiera ser mi discípulo tome su cruz y me siga.” Por eso, aquellos que buscan a Jesús con sincero corazón, que desean vivamente recorrer el camino del Calvario, que quieren identificarse completamente con Cristo, todo se lo pueden pedir a Jesús: “pedid y se os dará” y Él se quedará con ellos hasta el final del mundo invitándoles a permanecer siempre en Su Amor.

sábado, 24 de julio de 2010

COMO MI MADRE

“María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.” Lc. 2, 19

¡Madre! Madre de Dios y Madre mía, ¿querrías enseñarme a guardar todas las cosas de Dios en mi corazón? ¿Podrías enseñarme a meditar? Necesito aprender a estar en silencio, a dejar a Dios actuar en mí. No soy más que una pobre esclava encadenada al mundo de diversas maneras. Madre mía, quiero aprender de ti, quiero aprender a ser la esclava del Señor, como tú. Quiero, como cualquier hija, parecerme a mi Madre, especialmente siendo como eres ¡una Madre tan buena!

jueves, 22 de julio de 2010

EL PEOR PECADO


Alma:

Jesús, ¿cuál es el peor pecado?

Jesús:

Alma mía, el peor pecado de todos es la soberbia.

Alma:

¿La soberbia? ¿Por qué, Señor?

Jesús:

Cualquier pecado que cometas, tiene como consecuencia apartarse de Mí; pero el pecado de soberbia consiste en apartarse de Mí y oponerse a Mí.

Alma:

Señor, ¿cómo puedo luchar contra la soberbia?

Jesús:

Alma mía, por el pecado original, tienes en el alma una herida que no te permite matar la soberbia. Sin embargo, puedes crecer mucho en santidad y darme mucha gloria, cultivando en ti la humildad.

Alma:

¿Y qué es la humildad?

Jesús:

Es aprender a verte tal y como eres, sin que tu amor propio enmascare la verdad y oculte o maquille tus pecados. De este modo, al presentarme tus pecados tal y como son, los separas de ti arrancándotelos y así Yo puedo aniquilar el mal y salvarte a ti.

martes, 20 de julio de 2010

VOLVERÉ DONDE MI PADRE

En el mismo instante en que cometemos un pecado que nos aparta de nuestro Señor, nuestro querido Padre-Dios, sale al camino por el que nos alejamos de Su Corazón ardiente de amor por nosotros y, allí, en pie, mirándonos con una ternura imposible de describir, aguarda con el Corazón anhelante a que emprendamos el camino de regreso. Entonces, al iniciarse en nosotros el más leve arrepentimiento, Su Corazón se estremece de alegría y Su mirada no se aparta de nosotros ni un instante; así, en cuanto nos acercamos lo suficiente, corre hacia nosotros, tal es Su santa impaciencia, y, casi sin darnos tiempo a pedir perdón, nos abraza con ternura infinita, llorando de alegría porque volvimos a Él. ¿Por qué se emociona nuestro querido Padre-Dios? Porque nos tiene de vuelta en Casa y nos acuna entre Sus brazos y Su Corazón desborda de amor por nosotros. ¿Y nosotros? Sólo tenemos que dejarnos amar por Él. ¿Y nuestro pecado? ¡¿Quién se acuerda de él?! ¡Dios no, desde luego!

sábado, 17 de julio de 2010

LA INTIMIDAD DE DIOS

¿Es posible ser amigo íntimo de Dios? A veces, en medio de nuestro dolor, de nuestro sufrimiento, nos encontramos en situaciones por las que Cristo pasó durante Su Vida en este mundo, entonces es como si Él nos dijera: “esto que a ti te está pasando, también Me pasó a Mí; ¿comprendes ahora cómo Me sentía Yo?” Y en nuestro dolor de pobres hombres, tenemos el inmenso privilegio de asomarnos al dolor de Cristo en su peregrinar por la Tierra y cuando Alguien que nos ama tiernamente comparte Su dolor con nosotros, ¿no nos está dando la oportunidad de aliviar Sus sufrimientos?, ¿no nos está abriendo Su Corazón? Y así se produce un gran acontecimiento: una pobre criatura, pecadora y débil, se adentra en el Corazón Sacratísimo de Cristo compartiendo Sus sentimientos, Sus dolores y contribuyendo, por el solo hecho de estar disponible, a aliviar el sufrimiento de Cristo, que es Dios.

viernes, 16 de julio de 2010

DIOS Y LOS NIÑOS

Dos anécdotas verdaderas protagonizadas por dos niños con síndrome de Down:

1. Una niña de unos 7 u 8 años. Alguien le pregunta: "¿Sabrías decir qué es la Santísima Trinidad?" "¡Claro!", respondió ella, "La Santísima Trinidad es Dios por dentro."

2. Ante la insistencia de su madre para que su hijo hiciera la Primera Comunión, el párroco decidió hacer unas preguntas al muchacho para ver si estaba preparado. Le preguntó señalando el sagrario: "¿Crees que Jesús está allí?", "Sí", respondió el chico. "¿Y allí?", dijo el párroco señalando la cruz. "Allí", dijo el chico señalando la cruz, "parece que Jesús esta, pero en realidad no está. Sin embargo, allí -dijo señalando el sagrario- parece que no está, pero es donde está de verdad."

Señor, que como padres, educadores y catequistas, nunca impidamos a los niños acercarse a Ti. Amén

sábado, 10 de julio de 2010

TE ESPERABA...

¿Cuál es el truco de Satanás? Él sabe cómo hacer para que nuestros pecados, nuestras faltas, parezcan enormes, muy, muy grandes. Entonces tenemos miedo de acercarnos a nuestro Papaíto. Y nuestro Papá, ¿qué piensa? Para Él todos nuestros pecados, hasta los más horribles son muy, muy pequeños. ¿Por qué? Porque siempre los mira al lado de Su Misericordia que es infinita. Además, ¡cuánto goza nuestro Papaíto querido perdonando!

¿Qué hace un niño que sufre mucho? Llorar y llamar a su mamá. ¿Y quién nos ama más que nuestro Papá que creó el corazón de las madres? El lamento de nuestro dolor alcanza y conmueve el Corazón de nuestro Dios que se derrite de amor por nosotros.

¿Qué sucede cuando está oscuro? ¿Qué pasa cuando estoy perdido? Entonces llamo y llamo y como está oscuro y no veo y como estoy perdido, no me doy cuenta de que estoy en el mismísimo Corazón de Jesús que se desborda de amor cada vez que suplicamos Misericordia.

AL ATARDECER DE LA VIDA...

Sé que este tiempo que es mi vida, me lo ha regalado el Señor para que Le busque, Le encuentre y, sobre todo, Le ame. Pase lo que pase lo único real, lo único cierto es que ¡Dios me ama! Y esta verdad inunda mi vida convirtiéndola en luminosa y alegre, porque no hay nada que pueda acallar la certeza de Su Amor incondicional. Este es el gran descubrimiento, el tesoro por el que venderemos todo, esta es la clave de la existencia superior a la que estamos llamados.

Esta vida es nuestra escuela de amor y al atardecer nos examinarán, pero nuestro examen sólo tendrá una pregunta: ¿Amaste? Y Nuestro Señor se conforma con poco, a menudo un “uno” es suficiente para aprobar. Para una sociedad consumista como la nuestra, que se empeña en acumular “riquezas”, es una gran noticia el hallazgo de un tesoro que sí podremos sacar de este mundo y que cuanto más acumulemos, mejor. ¿Qué tesoro es este? El amor, ¡claro!

“Ama y haz lo que quieras”. Amar es peregrinar al Corazón de Cristo que es la puerta de entrada al misterio trinitario. Dios se nos pone al alcance de la mano, se abre a nosotros para que nos adentremos en Él, en Su intimidad, por medio de Cristo. Dios, el Infinito, se pone a nuestros pies, ¡a los pies de Sus amadas criaturas! Verdaderamente nuestro Dios es un loco de amor y Sus locuras inundan nuestras vidas transformando completamente nuestra existencia.

martes, 6 de julio de 2010

¿DÓNDE ESTÁ LA LLAVE?


¿Quién respondería “no” a la pregunta “¿quieres ser feliz?”? Parece que todos andamos de un lado a otro en busca de la felicidad, pero, curiosamente, en la mayoría de los casos, pensamos que lo que nos haría felices es justo aquello que no tenemos: "si tuviera..."

Nuestro corazón ha sido creado para un Amor infinito, eterno y fiel y nosotros nos enredamos en toda clase amoríos pasajeros, pobres, caducos, fríos, traidores… ¿Dónde, pues, está la llave de la felicidad?

El primer Mandamiento de la Ley de Dios dice: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. Si nuestro corazón pudiera vivir este Mandamiento de modo perfecto, seríamos felices porque habríamos roto nuestra dependencia de todo lo perecedero y nos habríamos anclado en lo Eterno.

Nos resulta imposible alcanzar la perfección en el Amor porque estamos dañados por el pecado; sin embargo, en la medida en que vivamos este Mandamiento, así seremos felices. Y ¿cómo podemos vivirlo? Sólo hay que entrar en el amabilísimo Corazón de Jesús y tomar la llave de nuestra felicidad que Él tan celosamente guarda.

lunes, 5 de julio de 2010

EL COLOR DEL AMOR


¡Dios me ama! Cuando experimenté por primera vez esta verdad tan impresionante y conmovedora, entendí que el Señor me estaba regalando unos ojos nuevos y un corazón nuevo. Ahora puedo verlo todo del color del AMOR (no del color del amor, sino del color del AMOR). Todo está impregnado de Amor de Dios, todo está codificado en Su Amor.

Mi nuevo corazón puede captar, con asombro, que es tiernamente amado. Se siente irremisiblemente atraído por ese Corazón ardiente de nuestro Señor:

-¿De dónde vienes?

-Del Amor.

-¿Dónde vas?

-Al Amor.

-¿Dónde vives?

-En el Amor.

En él nos movemos, vivimos y existimos. ¿Quién quiere imitaciones cuando puede tener el original? ¿Quién se conformaría con lo inferior cuando puede tener lo superior?

sábado, 3 de julio de 2010

¡ABBÁ! ¡PAPAÍTO!


Alma mía, mucho antes de nacer, Yo te amé y pensé en ti. Preparé con inmenso Amor tu existencia y todas las circunstancias que la habían de rodear. Desde el instante en que te di un cuerpo, Mi Mano estuvo sobre ti, para acariciarte, para mostrarte Mi Amor eterno e incondicional. Puse en tu alma una sed infinita de Amor, sólo para que pudieras buscarme, para que un día Me encontraras. Te cogí de la mano en cuanto comenzaste a caminar por la vida y nunca te he soltado. Te guío y acompaño en todo momento y cada vez que tropiezas, tiro de ti con ternura y espero impaciente tu llamada de amor: “¡Papaíto!” y Mis Brazos sólo desean rodearte llenos de ternura y susurrarte al oído con Amor: “No pasa nada, bien mío, no llores, tu Papaíto querido está aquí y te cuida y te protege y te ama tal como eres y te ayuda a crecer en el Amor...”

Un vídeo para compartir:

http://www.youtube.com/watch?v=JE9RMCF70z8