viernes, 25 de marzo de 2011

ROGÓ POR LOS QUE LE CUCIFICABAN


“Jesús decía: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen.” (Lc 23, 34).

Señor mío, este es el pecado de los ignorantes, de los que no saben lo que hacen ni a Quién se lo hacen: son los ignorantes del Amor, los que a pesar de tenerte entre ellos, no Te conocieron.

¿Y yo, mi Jesús? ¡Cuántas veces hiero Tu Corazón lleno de amor por mí!, pero Tú ya estás rogando por mí al Padre, rogando para que me perdone, para que tanto amor haga sensible mi corazón, para que rompa la dureza del pecado y lo vuelva blando. Un corazón que se deje envolver en Tu Misericordia y amar por Tu ardiente Corazón. Un corazón como cera blanda en Tus Santas Manos, dócil a Tu Voluntad, que puedas modelar según Tu dulce Corazón, para la mayor Gloria de Dios, para mayor gozo, felicidad y dulzura de Tu criatura.

¿Cómo puedo vencer mi ignorancia? Acudiendo a Ti, mi dulce Maestro, dejándote instruirme en Tus sendas, permitiéndote conformarme en todo a Ti, mi amado Señor. Tú tienes un modo de obrar único, por eso me abandono en Ti, como un puñado de blanda arcilla que Tú, alfarero del Hombre, con tanto amor deseas modelar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario