Señor mío y Dios
mío, Te adoro con profunda reverencia, Te reconozco como Dueño y Señor mío. Mi amado Jesús, Te imploro por todos los sacerdotes,
para que sean santos, para que aprendan a mirarte sólo a Ti, para que
comprendan que lo dejaron todo para tenerlo TODO. Que vivan una fe profunda,
alegre, contagiosa. Que al oírlos hablar comprendamos que Tú vives, que has
vencido a la muerte y al dolor. Que Tu preciosísima Sangre tiene el poder de
transformarlo todo en Amor y Gozo, aunque sea dolor de amor, gozo de dolor.
Jesús mío, toca los
corazones de todos y cada uno de Tus amadísimos sacerdotes, conviértelos en
hornos de caridad ardiente. Divino Espíritu de Amor, haz que esos corazones
sacerdotales se transformen en volcanes de Amor que nos inunden, que abrasen
nuestro pecado, nuestras maldades y nos transformen abriéndonos al mayor
milagro: Dios encarnado que se hace alimento para vivir en mí. Gracias Señor
mío por todos y cada uno de Tus queridos sacerdotes. Que nuestro gozo en Ti,
traiga muchos obreros a Tu mies. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario