lunes, 4 de abril de 2011

DIJO EN ALTA VOZ “TENGO SED” Y LE DIERON HIEL Y VINAGRE

“Tengo sed. Había allí una jarra con vinagre. Los soldados colocaron en la punta de la caña una esponja empapada en el vinagre y se la acercaron a la boca.” (Jn 20, 28-29)

Mi Jesús, ¡Cuántas veces tienes sed de mí y yo Te doy hiel y vinagre! ¡Cuántas veces esperas mi amor, mi fidelidad, mi consuelo y apoyo y yo trato de apagar la sed de Tu Amor con mi comodidad, mi egoísmo, mi pereza, mi vanidad, mi falta de sensibilidad…!

Amor mío, ¡qué diferente es cuando yo me acerco a Ti y Te digo “tengo sed”! Tú nunca me das vinagre y aunque a veces acrecientas mi sed, es sólo para luego satisfacerme más generosamente, para darme más de Ti mismo, pues con el vino de Tu Amor mezclas el aroma de Tu gratitud.

Mi dulcísimo Amor, Alma de mi alma, que nunca más Te dé vinagre y si alguna vez estoy empapando mi esponja en el vinagre de la indiferencia, Madre mía bendita, intercede por mí ante tu Hijo bienamado y pídele que transforme ese vinagre en un dulce vino de amor. Mi amado Señor, que para Ti no hay nada imposible, que Tú eres especialista en hacer posible lo imposible. ¿No hiciste brotar agua de la roca?, transforma mi desamor, dulcísimo Señor, en ocasión de amarte cada vez más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario