domingo, 3 de abril de 2011

ENCOMENDÓ SAN JUAN A LA MADRE Y LA MADRE A SAN JUAN

“Dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre.” (Jn 19, 26-27)

Mi dulce Amor, ya Te lo han quitado todo y Tú aún tienes más que darme: ¡Nos das a Tu Madre como madre nuestra! El premio de María es seguir trabajando por el Reino, ocuparse de cada Hombre con amor maternal, de llevarnos a todos y cada uno de nosotros (los asesinos de su Hijo, los asesinos de su Dios) a su tierno corazón, atrayéndonos con su dulzura al Corazón de Jesús.

Es la Madre cariñosa a la que podemos acudir cuando creemos que Tú, mi Dios y Señor, no nos escuchas. A nuestra Madre del Cielo la tenemos siempre y ella no calla, no puede callar porque es madre, porque su corazón maternal, imagen del Corazón maternal de Dios, está volcado en nosotros.

Madre mía, que nunca me olvide de ti, que nunca actúe como si estuviera huérfana de madre. ¡Tú me amas tanto! Y si Jesús es mi Maestro, tú eres la Discípula aventajada que me coges de la mano y me llevas a Jesús por esos atajos que tan bien conoces.

Mi dulce Jesús, quiero honrarte acudiendo mucho a está Mamá que me has regalado y tú, María, Madre mía, sé mi estrella, la estrella y la luz que me conduzcan definitivamente al Sagrado Corazón de Jesús.

No hay comentarios:

Publicar un comentario