¡Dios me ama! Cuando experimenté por primera vez esta verdad tan impresionante y conmovedora, entendí que el Señor me estaba regalando unos ojos nuevos y un corazón nuevo. Ahora puedo verlo todo del color del AMOR (no del color del amor, sino del color del AMOR). Todo está impregnado de Amor de Dios, todo está codificado en Su Amor.
Mi nuevo corazón puede captar, con asombro, que es tiernamente amado. Se siente irremisiblemente atraído por ese Corazón ardiente de nuestro Señor:
-¿De dónde vienes?
-Del Amor.
-¿Dónde vas?
-Al Amor.
-¿Dónde vives?
-En el Amor.
En él nos movemos, vivimos y existimos. ¿Quién quiere imitaciones cuando puede tener el original? ¿Quién se conformaría con lo inferior cuando puede tener lo superior?

No hay comentarios:
Publicar un comentario