
Alma mía, mucho antes de nacer, Yo te amé y pensé en ti. Preparé con inmenso Amor tu existencia y todas las circunstancias que la habían de rodear. Desde el instante en que te di un cuerpo, Mi Mano estuvo sobre ti, para acariciarte, para mostrarte Mi Amor eterno e incondicional. Puse en tu alma una sed infinita de Amor, sólo para que pudieras buscarme, para que un día Me encontraras. Te cogí de la mano en cuanto comenzaste a caminar por la vida y nunca te he soltado. Te guío y acompaño en todo momento y cada vez que tropiezas, tiro de ti con ternura y espero impaciente tu llamada de amor: “¡Papaíto!” y Mis Brazos sólo desean rodearte llenos de ternura y susurrarte al oído con Amor: “No pasa nada, bien mío, no llores, tu Papaíto querido está aquí y te cuida y te protege y te ama tal como eres y te ayuda a crecer en el Amor...”
Un vídeo para compartir:

No hay comentarios:
Publicar un comentario