miércoles, 30 de junio de 2010

MISCELÁNEA

ü Cristo es capaz de hilar muestro sufrimiento en amor y esperanza.

ü Un anciano es el que estaba antes.

ü Los silencios de Dios tienen su significado.

ü Dios habita en mi alma y hace de mi soledad un lugar de encuentro, de intimidad entre Él y yo.

ü Mi alma es como la luna: sólo resplandece cuando refleja la luz de Dios, sin su luz es un trozo de roca agujereado.

ü ¿Me conozco a mí misma porque soy humilde o soy humilde porque me conozco a mí misma?

ü Tú me pides como hombre, Yo te doy como Dios.

ü La ancianidad es el momento de la vida en que se hace más evidente que todo lo hace Dios.

ü Señor, ¿cómo puedes acogerme así después de lo mal que te he tratado?

"Cuando te veo ante Mí, todo se me olvida, sólo recuerdo que te amé hasta la muerte."

ü El Hombre se está animalizando. A medida que su humanidad disminuye, su sed de Dios y espiritualidad, también. Sólo le queda su parte emocional y funciona a base de sentimientos, emociones y sensaciones. El máximo bien, la anestesia: no sentir dolor.

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