
¿Quién respondería “no” a la pregunta “¿quieres ser feliz?”? Parece que todos andamos de un lado a otro en busca de la felicidad, pero, curiosamente, en la mayoría de los casos, pensamos que lo que nos haría felices es justo aquello que no tenemos: "si tuviera..."
Nuestro corazón ha sido creado para un Amor infinito, eterno y fiel y nosotros nos enredamos en toda clase amoríos pasajeros, pobres, caducos, fríos, traidores… ¿Dónde, pues, está la llave de la felicidad?
El primer Mandamiento de la Ley de Dios dice: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. Si nuestro corazón pudiera vivir este Mandamiento de modo perfecto, seríamos felices porque habríamos roto nuestra dependencia de todo lo perecedero y nos habríamos anclado en lo Eterno.
Nos resulta imposible alcanzar la perfección en el Amor porque estamos dañados por el pecado; sin embargo, en la medida en que vivamos este Mandamiento, así seremos felices. Y ¿cómo podemos vivirlo? Sólo hay que entrar en el amabilísimo Corazón de Jesús y tomar la llave de nuestra felicidad que Él tan celosamente guarda.

Amiga, solamente nosotros tenemos la llave... El Señor viene a nuestro encuentro... pero salamente nosotros podremos abrir, porque tú, yo, nosotros... tenemos a llave... la llave de la verdadera felicidad...
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