viernes, 10 de septiembre de 2010

¿AMOR CORRESPONDIDO?


¿Cómo me ama mi Dios y Señor?

Él me ha regalado la Creación, me ha dado la vida y sostiene mi existencia, por amor a mí Se ha hecho Hombre, ha entregado todos los instantes de Su vida terrenal en rescate por mi alma, Se ha hecho pecado para que yo pueda quedar limpia, ha sufrido en Su carne purísima todos los dolores y sufrimientos de mi vida, ha muerto por mí derramando hasta la última gota de Su preciosísima Sangre para que yo tenga Vida Eterna, ha resucitado gloriosamente inundando mi existencia de Luz y Gozo, ha vuelto a la Casa del Padre y allí está preparando amorosamente un lugar para mí, ha enviado al Divino Espíritu de Amor para que me guíe y abrase mi interior con el fuego de Su Amor, ha querido quedarse encerrado en la Eucaristía para unirse a mí del modo más íntimo posible…

¿Cómo me ama mi Señor? Ciertamente, ¡mi Dios me ama a lo grande!

Y yo, ¿cómo amo a mi Señor?

Deseo amarle con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente, con todo mi ser; pero mi deseo es más grande que mi obrar. Puedo amar a mi Señor con obras: preparar la comida, barrer el suelo, dar una clase, escuchar a una hija… todo puedo hacerlo por amor a Él; otra vez mi deseo es más grande que mis obras. Puedo encontrarme con mi Señor en la Eucaristía, en la oración, en la entrega incondicional a mis hermanos…; una vez más, mi deseo es mayor que mi obrar.

Mi amor es pobre, inconstante, débil, lleno de altibajos…, pero ¡quiero amar a mi Señor!

¿Cómo amo yo a mi Señor? Yo sólo puedo amar a mi Señor a lo pequeño, pero ¡Él es tan tierno y dulce con todo lo pequeño! ¡Gracias Señor por amarme tanto!

No hay comentarios:

Publicar un comentario