
María es la Madre que está, que siempre está. No importa cómo nos encontremos nosotros: cerca o lejos de Jesús; vivos a la gracia o muertos por el pecado; tristes o contentos; sanos o enfermos…
Nuestra Madre siempre nos tiene bien cogidos, abrazados tiernamente, porque ella es la mejor Madre del mundo y nos ama incondicionalmente porque nos ama como Dios nos amó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario