
“Señor, que yo me conozca como me conoces Tú.”
“Que yo me conozca.” Que conozca mis defectos, mis malas inclinaciones, mis sombras y oscuridades, que conozca todo lo que me separa de Ti.
“Como me conoces Tú.” Señor, ¿qué has visto en mí capaz de enamorarte a Ti? Tú eres Dios, el Eterno, el Inmutable, Todopoderoso, Dueño y Señor de todo lo creado, Rey del Universo… y yo, una pobre criatura pecadora. ¿Cómo es posible que siendo Tú Quien eres, estés locamente enamorado de mí, siendo yo quien soy? ¿Cómo es posible que me ames hasta el punto de hacerte Hombre y morir por mí? ¿Qué es lo que Tú sabes de mí que hace que Tu divino Corazón arda de amor por mí? Señor, quiero descubrirlo para aprender a amarme a mí misma, para poder amar a los demás como me amo a mí misma y para amar a todos como Tú los amas.
Este es el gran misterio que impregna mi existencia, que me llena de asombro y me inunda de gozo: ¡mi Dios y Señor está locamente enamorado de mí!

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