viernes, 30 de marzo de 2012

11ª ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Te tumbas sobre la Cruz, la misma que te aplastó durante el camino. Extiendes tus brazos, largos, amorosos, quieres abrazarnos a todos, llevarnos hasta el Padre limpios de pecado. Los clavos, forjados con el desamor de nuestros pecados, se hunden en tu Santísimo Cuerpo. Gimes, oras por esta pobre humanidad. Al contacto con Tu Preciosísima Sangre, los clavos se transforman en clavos de amor, canales de Tu infinita Misericordia que se derrama copiosa sobre nosotros.

Yo también extiendo mis manos sobre mi pequeña cruz y me coso a ella con esos clavos de amor. Deseo estar Contigo, hacer lo que Tú haces, parecerme a Ti en todo, entregarme totalmente por amor a Ti. Mis heridas no sangran porque Tú ya derramaste toda Tu sangre. De mi cruz sólo mana Tu amor que ha elegido como cauce los clavos de mis manos. Te sirves de este pequeño gesto de amor y de generosidad, de olvido de mí, para seguir haciendo llegar tu amor a los hombres. Les gritas desde Tu Cruz y desde todas las cruces de los hombres sufrientes y dolientes: “¡Te amo!, Sí a ti, a ti que estás leyendo estas palabras, a ti que estás meditando sobre Mi Pasión, a ti que has elegido acompañarme en Mi Via Crucis, a ti que quieres imitarme.”

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