
Casi no puedes más. ¡Necesitas ayuda! Los soldados cogen al primer “don nadie” que encuentran, uno que no proteste, que no pueda negarse. Simón es obligado a llevar
Señor, ¡qué diferente es cuando yo necesito ayuda! Tú eres mi Cireneo: nadie Te obliga, Te colocas a mi lado y tomas mi cruz, me miras con ternura y me das aliento y no Te importa lo que piensan los demás de nosotros. Yo Te miro y Te veo llagado, con la corona de espinas, caminando a mi lado y ya no sé quién soy: si el que carga con mi cruz o el que ayuda a llevar la Tuya.

No hay comentarios:
Publicar un comentario