sábado, 24 de marzo de 2012

6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Tanto dolor y sufrimiento conmueven a los demás. Así surge Verónica entre la multitud, valiente, decidida, piadosa que se postra ante Ti y enjuga con amor tu rostro deformado y ensangrentado. A ella no le importa lo que piensen los demás, tiene poco apego a su fama, no posee ojos más que para Ti. Ella es una prueba evidente de cómo el Padre se cuida de los suyos, de cómo cumple Sus promesas: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.” (Mt 5, 5)

Tú, mi Dios, que posees entrañas de misericordia, mueves el corazón de las personas y cuando alguien sufre, siempre hallas la forma de enviarle consuelo. La Verónica representa este consuelo humano que, olvidándose de sí, con su gesto alivia los padecimientos ajenos. Señor, ¡que pueda percibirlo! Que sea capaz de mirar fuera de mí y, sobre todo, ¡que no me olvide de agradecerlo!

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