
Señor, ya te han condenado a muerte.
Jesús, ¿cómo puedo cargar con mi cruz que tanto dolor me causa?, ¿cómo acarrear tanto sufrimiento y tanta injusticia? ¡Mis hombros no pueden, Señor! Te miro, me miras y pareces decirme: “esta Cruz no puede llevarse con el cuerpo, has de llevarla con el corazón: la clave es el amor; pero si no sabes amar, no te preocupes. Yo estoy en tu corazón y pongo el amor que tú no tienes, mientras aprendes a imitarme.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario