martes, 27 de marzo de 2012

9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

¡Mi Señor, una vez más caes! ¡Ya no puedes más! ¡Estás agotado! El peso de nuestras maldades te aplasta. Jadeas, intentas agrupar Tus escasas fuerzas; pero Tú no llevas la Cruz con la fuerza de Tus hombros: Tu fuerza es el amor y, en Ti, es inagotable. El Amor fluye entre El Padre y Tú, se derrama sobre todos, incluyes a los que más te ofenden, y eso sí Te permite seguir. Una vez más Te levantas, cargas con la Cruz y vuelves a caminar, aunque sea casi arrastras.

Yo me vuelvo a ver por tierra con una cruz que cada vez me pesa más. ¡Ahora comprendo! Mi cruz me postra en tierra cuando la miro con ojos humanos, cuando me miro a mí mismo, cuando siento autocompasión o pienso que otros, en mis circunstancias, ya habrían sido aniquilados por tanta carga. Señor mío, aunque he comprendido que Tú también has caído bajo el peso de la Cruz y que la oración y el Amor al Padre han sido medios poderosos para ayudarte a seguir, es ahora cuando por fin comprendo: para amar la cruz, mi cruz, y abrazarme a ella, he de amarte a Ti sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo. Debo aprender a darme por entero a los demás, desprendiéndome de todo lo que no seas Tú. Y con mi mirada fija en la Tuya, con mi corazón fundido en el Tuyo, por fin puedo recitar con alegría: “Nada me turba; nada me espanta; todo se pasa; Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.” (“Nada te turbe” Santa Teresa de Jesús)

No hay comentarios:

Publicar un comentario