martes, 29 de junio de 2010

¿DÓNDE MORAS?


Alma:

¿Dónde moras, Señor?

Jesús:

Ven y lo verás. Sígueme.

Mira Alma mía, ¿qué ves?

Alma:

Señor, veo una puerta cerrada que sólo se puede abrir por dentro.

Jesús:

Así son las puertas de todas las almas que no me dejan morar en su interior. Pero Yo no me rindo, aguardo, llamo y, sobre todo, espero y amo.

Ven, ¡sígueme!

¿Qué ves ahora, Alma querida?

Alma:

Señor, Te veo como en una sala de espera.

Jesús:

Estas son las almas que Me permiten morar en su interior, pero como una visita. La mayor parte del tiempo, Me dejan solo.

Ven Alma, aún quiero mostrarte algo más.

A ver qué te parece esto. ¿Qué ves?

Alma:

Señor, ¡veo un palacio preciosísimo y Tú estás radiante!

Jesús:

Estas almas son Mi delicia. Son aquellas que me acogen y hacen de Mí su huésped principal. No Me visitan porque viven en íntima unión Conmigo.

Alma:

Señor, ¿cómo puedo acogerte así?

Jesús:

Desea... y ¡pídemelo! Soy Tu Maestro y te Amo, ¡no podré resistirme a una llamada de amor!

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