
La roca sobre la que se asienta el edificio de mi fe, es el Amor, la certeza de que ¡mi Dios me ama! Si mi Dios, que es la Sabiduría infinita, me ama, entonces todo lo que sucede en mi vida es motivo de gozo y gratitud. Mi Señor sabe cómo transformar todos los acontecimientos de mi vida en ocasión de crecimiento espiritual para mí y de gloria y alabanza para Él. Como consecuencia de todo esto, mi confianza en mi Dios es total y, por tanto, puedo abandonarme en Él por completo, puesto que no existe mejor Capitán de mi barca que Él y esto me inunda de gozo y esperanza, ya que, pase lo que pase, sea lo que sea, todo puede ser transformado para la mayor gloria de mi Señor y bien de mi alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario