domingo, 6 de junio de 2010

¿POR QUÉ ES MÁS INTELIGENTE CREER QUE NO CREER?

NO CREYENTE:

Yo no creo en Dios. Tengo mis propios principios y objetivos en la vida. Procuro tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí. Me siento libre y bien, por eso disfruto de la vida y puedo decir que soy feliz.

CREYENTE:

Yo creo en Dios. Procuro vivir conforme a los Mandamientos de la Ley de Dios. Trato de ayudar a mis semejantes y tengo mi vida de oración y relación con Dios que me ama. Por ese amor siempre presente en mi vida y por la riqueza que mi fe me aporta, disfruto de la vida y puedo decir que soy feliz.

PRIMER ESCENARIO: DIOS NO EXISTE

Tanto el creyente como el no creyente han vivido su vida conforme a sus principios. Con la muerte, la existencia de ambos queda totalmente finalizada; por tanto, nunca sabrán quién de los dos tenía razón en su enfoque vital. Sin embargo, ambos confiesan ser felices en vida, así que podemos afirmar que los dos ganan con su planteamiento de vida, pues han logrado vivir una vida plena.

SEGUNDO ESCENARIO: DIOS SÍ EXISTE

Tanto el creyente como el no creyente han vivido su vida conforme a sus principios. El creyente buscando a Dios y el no creyente ha rechazando Su existencia. Con la muerte, ambos tendrán que rendir cuentas de sus vidas ante Dios. Nadie que realmente desee salvarse, se condenará y, por otra parte, a aquellos que vivieron apartados de Dios y persistieron en esta actitud hasta el final, les resultará muy difícil salvarse, pues mantendrán la visión de Dios que cultivaron en vida y en muerte también rechazarán a Dios. Así que al creyente le aguarda la salvación eterna (gana) y al no creyente, la condenación eterna (pierde).

OBSERVACIÓN

En ningún momento cuestionamos si la afirmación “disfruto de la vida y puedo decir que soy feliz” es cierta o no para ninguno de los dos, pues no tenemos derecho a dudar de la capacidad de nadie para saber si es feliz o no.

CONCUSIÓN

Como es evidente, el creyente, exista Dios o no, siempre gana, por tanto es más inteligente creer que no creer.

2 comentarios:

  1. No estoy de acuerdo con su planteamiento. A no ser que defina que no creyente es igual a negar la existencia de Dios!

    ¿Por que si una persona que vive su vida plena, es un ejemplo a seguir y ayuda a sus semejantes, por que se condena, por el simple hecho de no estar con Dios?

    En la vida de cada uno, como usted a dicho, no nos podemos meter en que es mejor o peor, pero a pesar de ello, nos metemos. No por el simple hecho de "fachada" de cumplir los mandatos de la Iglesia y de la ley de Dios, se puede ser un buen cristiano, le puedo nombrar a mucha gente que aparentemente, a la vista de todos, es un buen Cristiano, pero que en la realidad no lo es.

    Ahora bien, le pregunto, que es mejor, vivir de fachada, teniendo millones de incoherencias, o aunque se sigan teniendo las incoherencias, intentar mantenerse cuerdo, haciendo lo que uno piensa que es correcto?

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  2. Qerido Anónimo: yo sé que quiero vivir mi fe de modo auténtico y profundo, pero por más que me esfuerzo, esos millones de incoherencias siguen ahí. Creo que San Pablo expresa muy bien lo que me sucede: no hago el bien que quiero, sino que hago el mal que no quiero.
    Sólo Dios sabe lo que hay en el corazón de cada persona y Él desea ardientemente nuestra salvación, pues por cada uno de nosotros ha derramado toda Su Sangre.
    Sin embargo, Dios no nos obliga a amarle. Nos da esta vida para que Le busquemos, descubramos Su Amor y Le amemos libremente. La relación que cultivemos en vida, el modo en que veamos a Dios, cristalizará a nuestra muerte. Aquellos que no puedan verlo como Amor, no podrán amarle y ellos mismos querrán apartarse de Dios.
    Él nos da cantidad de oportunidades para volvernos hacia Su Amor, pero se pueden desperdiciar todas (como Judas) o aprovecharlas en el último minuto (como el Buen Ladrón).
    Me temo que no hay un camino del medio: o con Dios o contra Dios (Lc 11, 23). No olvidemos que el marketing de Satanás (padre de la mentira) es excelente.
    Ya para terminar, un par de preguntas:
    1. Aquellos que sean testigo de tus incoherencias, ¿podrían pensar que vives de fachada?
    2. Habiendo tantos buenos cristianos, teniendo a Jesucristo como Modelo por excelencia, ¿por qué te fijas en los que dan mal ejemplo?

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